Desde el momento en que abrís tu salón ya estás administrándolo pero… ¿de qué hablamos cuando hablamos de administrar? ¿de cuánta plata entra y cuánta plata sale? ¿de intentar gastar menos en agua o en luz? ¿de planificar la compra de herramientas costosas? Si. Claro que sí. Pero administrar es mucho más que eso. Administrar es prever, organizar, dirigir, coordinar y controlar. Si se analiza cada una de estas acciones por separado se pueden encontrar que:

  1. Prever. Es lo que se identifica con lo que comunmente se llama «olfato» y es esa capacidad de «ver el futuro» y en función de eso planear las actividades de corto y largo plazo.

Ej: Si en las tendencias de MODAlité se ve que la moda en peinados viene de la mano de rulos rotos, una acción que se puede realizar es capacitarse con debido tiempo en esas técnicas para poder ofrecer antes que nadie este servicio.

  1. Organizar. Es garantizar la realización de todas las ectividades que se necesitan hacer en el salón para cubrir las necesidades económicas, de funcionamiento y de personal.

Ej. Si una de las premisas es vender más productos al cliente, una de las posibles acciones puede ser la de pensar en una competencia interna entre los empleados y empleadas para incentivar estas ventas.

  1. Dirigir. Una vez determinadas las metas a cumplir, es hacer que todo lo que se realice en el salón apunte a esos objetivos.

Ej. Si la misión fijada es ser la peluquería que siempre sorprende por la vanguardia de sus estilos, organizar un calendario de capacitación en nuevas técnicas, productos y servicios para el plantel profesional del salón.

  1. Coordinar. Es relacionar y unir las distintas actividades que se desarrollan en el salón. La idea es que se encuentre un equilibrio entre todas estas acciones para lograr así el obejtivo de cada sector.

Ej. Si una competencia interna es importante para cumplir el objetivo de vender más productos se puede coordinar con algunas empresas proveedoras que brinden como incentivo premios a estos empleados.

  1. Controlar. En un primer sentido, controlar es vigilar que las acciones que se propusieron para el salón -sean éstas de marketing, económicas o de superación técnica- se desarrollen en tiempo y forma. Pero, por otro lado, es fundamental también prestar mucha atención a los naturales desvíos que se dan en estas acciones con el correr del tiempo.

Ej. Organizar una planilla donde se detalle los diferentes «programas» que se realizan en la peluquería. Por ejemplo, seguimiento de clientes; venta de productos; generación de nuevos servicios. Todos estos programas deben tener metas a corto y mediano plazo que, en esta fase, debe controlarse su cumplimiento.

Como se ve, administrar es mucho más que saber lo que se tiene y lo que se puede tener. Es decidir adónde se quiere ir, con qué recursos, con qué personal, desde qué lugar… es decir, ni más ni menos, gestionar al salón, algo que se empieza a hacer, se sea consciente de ello o no, a partir de que se abre la puerta del local y se encienden las luces.