Sassoon se inició en el mundo de la peluquería más por necesidad que por deseo. Nacido en 1928, en Hammersmith, Inglaterra, en el seno de una familia pobre, fue impulsado por su madre para que aprendiera desde joven el oficio de la peluquería. Su primer trabajo en el rubro, por el que no recibía remuneración alguna, fue en una barbería de su vecindario. Allí el entonces joven asistente sólo lavaba cabezas.

Su pasión por la arquitectura y su gran admiración hacia la Escuela Balhaus, a la que pertenecían enormes arquitectos como Walter Gropius y Mies van der Rohe, la volcó a la peluquería. Empezó a experimentar para lograr líneas perfectas en sus cortes y estudió la estructura ósea del cráneo como si fuera un científico. “Mi sueño era el imperio de la geometría para el pelo: cuadrados, triángulos, rectángulos y rombos”, decía Sassson, y en 1963 creó unos de los cortes más emblemáticos: el Five Point Cut.

Se trataba de un corte angular con precisión geométrica. Confeccionado alrededor de cinco puntos en ubicaciones específicas del cráneo, el punto central se localizaba detrás de la cabeza y garantizaba que aunque el pelo se despeinaba, volvía nuevamente a su sitio. La primera persona en lucirlo fue la modelo Grace Coddington, actual directora creativa de Vogue en Estados Unidos.

Otra de los grandes hitos estéticos de los ´60 se dio a partir de la unión de Vidal Sassoon y Mary Quant. La diseñadora inglesa fue la inventora de la minifalda, y en la primera ocasión que lució esta mítica prenda, había pasado antes por las manos del peluquero inglés, quien le hizo un corte bob de líneas depuradas y armoniosas.

 

La fama de Sassoon era impresionante. En su primer salón asistían modelos y actrices paradigmáticas de la época, y se llenaba de mujeres que esperaban horas para ser atendidas por  el Beatle de las tijeras.

El estilista hizo grandes cambios de look que causaron furor en su tiempo y que al verlos hoy, tienen una actualidad absoluta. Podemos nombrar el caso de Twiggy, quien abandonó su larga melena castaña por un estilo corto, moderno y rubio a lo garçon que dio que hablar.

Otro de los cambios más emblemáticos fue el que le hizo a la actriz Mia Farrow. La historia cuenta que cuando Farrow, de sólo 22 años, estaba por filmar la película “Rosemary’s baby”, el director Roman Polanski llamó a Sassoon para que le hiciera a la actriz un corte de pelo drástico, de manera de terminar con su imagen angelical. Buscaba que Mia transmitiera una imagen más potente y madura.

Cuando Sassoon llegó a Hollywood, se encontró con un enorme set montado en uno de los más grandes platós de la Paramount en el que decenas de periodistas esperaban fotografiar y filmar el corte. ¿Resultado? Farrow se sometió a un corte cortísimo, al mejor estilo “pixie”. Por este trabajo Sassoon cobró unos 5000 dólares, un valor impensado para la época.  Pronto este estilo empezó a ser reproducido en revistas de moda y las mujeres se animaron a optar por él por su comodidad y versatilidad.

Además de su profundo talento artístico, Sassoon tenía  una mirada comercial muy astuta. Creó, por ejemplo, líneas de productos para el pelo con su nombre, que lo popularizaron en todo el mundo, academias profesionales, y en toda su carrera jerarquizó al mundo de la peluquería como pocos. Un verdadero revolucionario de las tijeras.